La Voz del Sur alerta sobre el peligro de extinción de la oveja Merina de Grazalema
El medio ha publicado un reportaje que pone el foco sobre la delicada situación que atraviesa esta raza ovina autóctona de Andalucía
El medio La Voz del Sur ha publicado un reportaje titulado Una llamada de auxilio desde Grazalema: la oveja Merina agoniza y cada vez la cuida menos gente, en el que pone el foco sobre la delicada situación que atraviesa la raza ovina Merina de Grazalema, una de las cinco razas autóctonas de Andalucía, cuyo censo actual no llega a las 5.000 cabezas frente a las 20.000 que existían hace dos siglos.
El artículo recoge el testimonio de Cristóbal Yuste, presidente de la Asociación de Criadores de la Raza Ovina Merina de Grazalema (AMEGRA), que subraya que esta raza “es especial. Es la única raza autóctona de Andalucía de aptitud lechera. Es ruda, escaladora, hecha para la sierra. Donde otra oveja no llega, ella trepa y encuentra pasto”. Sin embargo, advierte de que “la mayoría de pastores somos mayores. Hay que hacer el campo atractivo, tener explotaciones con comodidades, apoyos reales, que los jóvenes puedan tener tiempo libre. Hoy la juventud quiere otra vida, y si no se les da un motivo para quedarse, se marchan”.
En el texto se abordan también las dificultades económicas a las que se enfrentan las explotaciones, destacando que “sin subvenciones no podríamos mantener las ovejas, porque el precio en origen no da para vivir. La lana ya no vale nada, al contrario, nos cuesta dinero esquilar, así que solo nos queda la leche y el cordero. Y con eso, sin ayudas, no se vive”, según afirma Yuste.
Actualmente, existen 28 explotaciones que suman menos de 5.000 ovejas Merinas de Grazalema. La edad media de los socios de AMEGRA es de 55 años y la mayoría supera los 50, lo que agrava el problema del relevo generacional.
El reportaje destaca también el programa de conservación y mejora genética impulsado por la Asociación de Criadores junto al Ifapa, la Universidad de Córdoba, la Consejería de Agricultura y la Diputación de Cádiz. Según explica Francisco Arrebola, técnico del Ifapa, “contamos con un almacén de material genético. La idea es tener variabilidad de diferentes machos para ese acopio de material genético, como si fuera una librería”, y añade que “ante esta raza, que está en peligro de extinción, hacemos acopio de material seminal por si hubiera que recuperarla”.
Arrebola concluye recordando que esta raza “juega un papel social y cultural, ligado a unas labores medioambientales; es un complemento al hábitat en el que está, forma parte del círculo vital”.
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