El Cabildo de Gran Canaria adjudica a 34 familias ganaderas la gestión de 2.269 hectáreas con “ovejas y cabras bombero”

El objetivo es reducir la biomasa susceptible arder en los incendios de verano a través de la acción de estos animales

El Cabildo de Gran Canaria ha adjudicado las superficies públicas de pastoreo para la prevención de incendios forestales. Un total de 34 familias ganaderas de la isla pastorearán montes y cauces públicos definidos de antemano por los técnicos insulares por su valor estratégico, con el objetivo de reducir la biomasa susceptible arder en los incendios de verano a través de la acción de las “ovejas y cabras bombero”.

Se trata de un proyecto impulsado por la Consejería de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo para reducir la carga de vegetación mediante el uso retribuido a los ganados, una medida de gestión del territorio integrada en la estrategia Gran Canaria Mosaico con la que se pretende preparar la isla frente de los grandes incendios forestales.

Los pastores que participen en este servicio ambiental recibirán una remuneración económica en función de las hectáreas de vegetación consumidas y la importancia estratégica de la zona pastoreada. El sistema de pago tiene en cuenta el tipo de vegetación, o si se trata de una zona preferente estratégica, el grado de cumplimiento o la superficie total pastoreada, entre otras variables.

De esta manera, un pastoreo con una vegetación de pastizal y en lugar no estratégico tendrá un pago de 40 euros por hectárea pastoreada, frente al pastoreo por cauce de barranco, con la eliminación de cañaveral en zonas estratégicas, cuyo pago alcanza los 180 euros por hectárea.

En la convocatoria de este año, tramitada por Gesplan por encargo del Cabildo, se ofertaron en total 59 superficies a pastorear de las que finalmente se adjudicaron 46. En total se gestionarán con ganados un total de 2.269 hectáreas de superficie con un presupuesto anual de 124.270,72 euros, “que contribuirán con su trabajo a reducir el exceso de vegetación en lugares estratégicos”, tal y como explicó el consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento, Raúl García Brink.

En la convocatoria de 2024 se adjudicaron 45 lotes, con una superficie de 2.056 hectáreas. Para la presente convocatoria, por tanto, se ha aumentado en 176 hectáreas la superficie susceptible de ser pastoreada, lo que supone un aumento del 8,4% respecto al año anterior.

Tras cuatro años de poner en práctica la remuneración a pastores, conocida como pago por servicios ambientales (PSA), esta colaboración entre el Cabildo y los pastores de la isla, pionera en Canarias, ha servido de referencia a otros territorios. Fruto de este trabajo, esta iniciativa tuvo reconocimiento de Europarc-España con el premio ‘Experiencias inspiradoras en áreas protegidas’ por su labor en la gestión integral.  

Para que el pastoreo sea una actividad controlada, se tiene en cuenta las cargas ganaderas y las especies de flora protegidas. Para ello, las cabras y ovejas disponen de collares GPS facilitados por el Cabildo que permiten localizar los ganados en tiempo real, cuantificar la intensidad del pastoreo y estudiar la compatibilidad de la actividad con los espacios naturales protegidos por un equipo de investigación de la Universidad de La Laguna.

Gran Canaria Pastorea cuenta además con la participación de una cuadrilla de profesionales de Gesplan que desbroza matorrales y cañaverales para facilitar el acceso a los ganados. A su vez, instalan vallados individuales a los árboles pequeños, para hacer compatible el pastoreo con las repoblaciones forestales y así salvaguardarlas del fuego.

Esta colaboración entre la administración y las familias ganaderas fomenta que se mantengan las actividades económicas tradicionales y se generen nuevas oportunidades de desarrollo rural, que crean un mosaico de parcelas agrícolas y ganaderas que ponen obstáculos a la propagación del fuego.

Gran Canaria Mosaico es una estrategia de prevención de grandes incendios forestales impulsada por el Cabildo de Gran Canaria que promueve la recuperación de paisajes mosaico diversos, habitados y con menor riesgo, basada en el equilibrio entre los espacios naturales, la conservación de la biodiversidad y las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, así como la adaptación de la sociedad para convivir con el fuego.