Detectado un nuevo foco secundario de brucelosis bovina en una explotación de 168 animales en Badajoz
El nuevo foco, comunicado por las autoridades veterinarias de Extremadura, está vinculado epidemiológicamente con uno de los casos notificados anteriormente y amplía la zona de vigilancia activa
Las autoridades veterinarias de la Junta de Extremadura han comunicado este 14 de septiembre un nuevo foco secundario de brucelosis bovina (BB) en una explotación de ganado vacuno de reproducción para producción de carne situada en el municipio de Badajoz, en la comarca de Badajoz Centro. El caso está vinculado epidemiológicamente con el último foco notificado anteriormente.
La explotación cuenta con un censo de 168 animales y se encuentra dentro del radio de 10 kilómetros establecido alrededor de los focos comunicados previamente. La relación epidemiológica se debe a que comparte el mismo titular con uno de ellos. El Laboratorio Regional de Badajoz confirmó la positividad mediante la técnica de fijación de complemento.
Tras la confirmación, los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Junta de Extremadura procedieron de forma inmediata a la inmovilización de la explotación y ordenaron su vaciado sanitario, además de continuar con la investigación y la aplicación de las correspondientes medidas de control.
Ampliación de la zona de vigilancia
Las medidas contempladas en el Programa Nacional de Vigilancia y Control de Brucelosis Bovina y en el Reglamento Delegado (UE) 2020/689 incluyen, entre otras actuaciones, la realización de encuestas epidemiológicas para identificar el origen de la infección y los contactos de riesgo, la limpieza y desinfección, la gestión del estiércol y el control de movimientos desde la explotación infectada. También se investiga cualquier establecimiento que presente un vínculo epidemiológico para aplicar las medidas oportunas.
La aparición de este nuevo foco ha llevado además a ampliar la zona de vigilancia activa establecida alrededor de las granjas confirmadas y sospechosas. En esta zona se ha restringido el movimiento de animales bovinos y de productos que pudieran vehicular la bacteria, junto con la realización de pruebas en animales, inspecciones clínicas y toma de muestras para completar la investigación epidemiológica y facilitar la detección rápida de posibles animales infectados.
Una vez completadas las investigaciones en las explotaciones incluidas en el radio de 10 kilómetros establecido previamente, únicamente se ha detectado esta nueva explotación positiva. Paralelamente, continúan las investigaciones sobre los movimientos de animales desde las granjas afectadas durante el periodo de riesgo.
Un foco primario y tres secundarios
Con este nuevo caso, hasta la fecha se han comunicado un foco primario y tres focos secundarios. Además, permanece bajo investigación otra explotación de ganado vacuno de reproducción para producción de carne situada en el municipio de Alburquerque, vinculada epidemiológicamente con los focos confirmados y con un censo de 200 animales.
La brucelosis bovina es una zoonosis y está considerada enfermedad de categoría B en la Unión Europea, dentro de las enfermedades de la lista cuyo control es obligatorio en todos los Estados miembros con el objetivo de lograr su erradicación. España mantiene el estatus de país libre de la enfermedad desde 2022, por lo que deben adoptarse las medidas necesarias para su rápido control y erradicación.
Ante la situación, se recomienda extremar las medidas de bioseguridad en las explotaciones de ganado vacuno y durante el transporte de animales de esta especie. Asimismo, se recuerda la obligación de comunicar a los Servicios Veterinarios Oficiales de las comunidades autónomas cualquier sospecha de enfermedad, dado que la detección precoz resulta fundamental para reducir su impacto.
En el ganado bovino, la enfermedad puede manifestarse mediante abortos, retención de placenta y problemas reproductivos, además de orquitis, epididimitis y, raramente, artritis. La transmisión puede producirse por contacto directo entre animales enfermos y sanos, por vía vertical de la madre a su descendencia y por vías indirectas a través de fómites contaminados, especialmente restos de abortos, placenta y anejos fetales.



