Entre capas y Merinas

Así fue el debut de Oteyza en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid que tuvo lugar el miércoles 24 de enero en Matadero de Madrid

Por Tania Sanz

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, la semana de la moda por excelencia, arrancó ayer con una de las presentaciones más originales y rompedoras: el debut en esta pasarela de Oteyza, la firma de sastrería creada por Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda, un proyecto que nació hace apenas seis años y que tiene, como prenda fetiche, la capa.

Desde hace algo más de un año, Oteyza, en su línea de «redimensionar y hacer renacer la moda clásica masculina», tal y como expresó el propio diseñador en declaraciones a FEAGAS, se ha embarcado en un proyecto de colaboración con la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino y sus ganaderos para crear sus prendas con lana de raza Merina y así poner en valor este producto de calidad que, antaño, y haciendo referencia a la Merina Negra, se conocía por el «oro español».

Matadero de Madrid acogió el «Corte y baile de la capa», una ‘performance’ en tres actos en la que, con varias ovejas Merinas Negras como invitadas especiales, se mostró al público el trazado y el corte a sangre de una capa elaborada con un paño de lana de Merina Negra para, posteriormente, proceder a un espectáculo de baile en el que la capa era la prenda principal, a pesar de estar acompañada por otros diseños de la firma.

La impecable puesta en escena, la creatividad y originalidad del evento y la presencia de las ovejas Merinas fueron los ingredientes de este cóctel de éxito que logró su objetivo: acercar al público el mundo de la creación, de la moda y de todos los actores implicados: desde la oveja, que aporta su lana para crear el paño, hasta el producto final, pasando, por supuesto, por la fase creativa del diseño y el corte de la prenda.

Oteyza trabaja tanto con lana de Merina blanca como con lana de Merina Negra, pero la presencia de ejemplares de esta variedad en peligro de extinción en el desfile no es casual. “La Merina Negra es la genuina. Es un símbolo. La Merina Negra no sólo daba la mejor fibra de lana o el negro de la corte sino que tenía la fibra más larga. Con su lana se elaboraban los mejores paños del mundo», afirma Paul García de Oteyza, que añade que, desde que se cerró Matadero es la primera vez que entran animales de producción y, en esta ocasión, lo han hecho para dar «belleza y vida».

La raza Merina posee el Logotipo Raza Autóctona 100%, sello de calidad que concede el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), marca diferenciadora que, además de la lana, ampara la carne, la leche y el queso procedentes de esta raza.

«Se trata de un gran proyecto que surgió para revalorizar la lana y conseguir que en España se pudiera llegar desde el ganadero, desde el origen, hasta el consumidor, con una trazabilidad garantizada a través del Logotipo Raza Autóctona 100%», comenta Antonio Granero, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino. «Pensamos que esto se ha conseguido con este evento y con un diseñador que ha apostado por esta fibra», añade, aludiendo a que la MBFW es el escaparate que merece la raza Merina, «una de las más importantes a nivel mundial» en cuanto a la producción de lana se refiere.

«Hay una tendencia internacional que va hacia las fibras naturales, especialmente de lana Merina, que es una lana fina y que tiene propiedades y características que la hacen perfecta para ropa tanto elegante y de invierno como deportiva», continúa Granero, que comenta que hay varias marcas deportivas que utilizan esta fibra en productos de alta gama tanto de ropa como de calzado.

La lana procedente de las ovejas de raza Merina contiene queratina que protege de los rayos del sol, es transpirable, gracias a la grasa natural de la fibra repele el agua aunque no llega a ser impermeable, es suave al tacto y es un buen aislamiento térmico.

Cada oveja Merina da entre 2,5 y 3 kilos de lana al año, peso que se reduce más o menos a la mitad tras el proceso de lavado y selección. Para elaborar una chaqueta, por ejemplo, se necesita la lana de unas cinco ovejas, y para confeccionar una capa, hacen falta más de 10 animales. «Hay que seleccionar los mejores ejemplares, seleccionar las mejores fibras… Es un proyecto a largo plazo para ir generando el producto», comenta de Oteyza, que añade que todo es una cadena en la que se necesita «la implicación de los ganaderos, la sensibilidad del mercado y el apoyo de las administraciones».

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