Doñana realiza un saneamiento a 2.800 cabezas de ganado bovino de raza Marismeña
El secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Junta de Andalucía, Vicente Pérez, ha supervisado sobre el terreno estas tareas de saneamiento del ganado
Técnicos agrícolas y del Espacio Natural de Doñana, así como de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño han llevado a cabo el control de tuberculosis y brucelosis de unas 2.800 cabezas de ganado bovino para mantener su raza autóctona.
El secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Junta de Andalucía, Vicente Pérez, ha supervisado sobre el terreno las tareas de saneamiento del ganado bovino del Espacio Natural de Doñana, junto al delegado territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de Huelva, Álvaro Burgos.
En concreto, han tomado parte en la segunda jornada de saneamiento de bóvidos de la raza de ganado autóctona de Doñana, de las dos que se desarrollan en la finca ‘Marismillas’ bajo la inspección de la Oficina Comarcal Agraria (OCA) de Almonte.
Los técnicos de la OCA almonteña, de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño, las Agrupaciones de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG) y del Espacio Natural de Doñana han llevado a cabo el saneamiento de un total de 2.800 cabezas de ganado bovino.
«Tenemos la responsabilidad de velar por la conservación de razas que son patrimonio de Doñana, el caballo marismeño y la vaca mostrenca», ha afirmado el secretario general de Agricultura, Ganadería y Alimentación.
En esta ocasión, ha añadido, «nos ocupa la cabaña bovina, indicador de enfermedades que llegan a poner en peligro el equilibrio animal en el espacio natural. De ahí la importancia del trabajo que llevan a cabo los veterinarios».
El saneamiento se realiza en las cinco explotaciones incluidas en las seis zonas de pastos comunales de Doñana y se plasma en verano porque el nivel de agua superficial en las marismas donde pasta el ganado es menor o inexistente y porque durante esta estación se evitan las molestias a las aves nidificantes de la marisma.
En un primer momento se procede a encerrar al ganado bovino en los cercados de cada una de las fincas, y posteriormente los ganaderos identifican a los becerros nacidos mediante los crotales y se realizan los estudios y las vacunaciones pertinentes.
Las pruebas de tuberculosis engloban todas las cabezas mayores de seis semanas y para la brucelosis se estudian los ejemplares de más de un año.





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